
Si hay quienes merecen un homenaje, esos son los gatos. Siempre me gustaron y nunca entendí muy bien por qué. Fascinan, hipnotizan y enamoran. Son solitarios y tienen un ego inmenso, jamás van a hacer algo para complacer a otro, lo hacen porque quieren, cuando quieren y cómo quieren.
Puede haber muchísimas razas pero todos tienen la misma cara pícara y sensual. Todos se parecen pero ninguno es igual a otro.
Mi primer gato lo tuve de tan chico que ni me acuerdo, tendría unos cuatro años. A mis padres nunca les gustaron demasiado. Fue un "sssssí... puede venir a comer pero ni se te ocurra hacerlo entrar". Se llamaba Paco
y era atigrado. Al poco tiempo se hartó de la hospitalidad a cuenta gotas y nunca supe más nada, pero todavía encuentro fotos de mi primer verano en la isla con el gato en dando vueltas cerca mío. A eso de los diez años apareció el gato que me cambió la vida. Lo encontré chiquito, diminuto y mojado en un otoño fríííísimo de fines de los 90s. Era negro azabache, pero tenía una manchita blanca en el pecho que lo hacía el gato más lindo del mundo. Y sí que lo era. Le puse Beetlejuice, pero como era muy complicado le decía Be (Bi) Dormía conmigo, desayunaba conmigo, me acompañaba a la escuela y me esperaba cuando volvía. Lo tuve cuatro años, una señora decidió que era muy lindo y se lo llevó escondido en un bolsito. En medio del llanto me regalaron a Mía. Una siamés diminuta que con el tiempo y con la comida se convirtió en algo enorme. Y ella está completamente loca, si hay algo que siempre me fascinó de esa gata es la manera de dormir en la cama. Se tapa el cuerpo y deja la cabeza afuera, como si fuera una chica de verdad. Me vine a Buenos Aires y ella se quedó en medio del silencio isleño porque la ciudad iba a volverla loca. Ahora está Dean, que me perseguía en la facultad cuando tenía días grises y me ponía feliz. Camina como James Dean, como si el mundo fuera suyo y todos cayeran rendidos a sus pies y es que es inevitable no hacerlo.

Todos caen rendidos a los gatos. Gorey, Colette, Borges, Cortázar, Hemingway y muuuchos más. Este último les dejó una casa entera como herencia y la semana pasada decidieron que no iban a echarlos porque además son una raza rarísima de seis dedos. Gatitos Freakies.
Y si había algo que me molestaba de chico era que en las pelis o en los dibujos animados siempre eran los villanos... porque es obvio, la gente interpreta que esa autonomía seductora es de villano y no... es de misteriosos que son.
"Enero, el mes de los amores felinos, engalana a los gatos de Auteuil con su más hermoso atavío y recluta, para nuestros tres gatas, una treintena de gatazos. El jardín se llena con sus parloteos y ronoroneos inerminables, con sus batallas y su olor a boj"
(Colette- Las dos gatas, de La casa de Claudine)